Periostitis tibial: el gran enemigo del corredor y del triatleta

Si eres corredor o triatleta, probablemente hayas oído hablar alguna vez de la periostitis tibial o incluso la hayas sufrido. La denominada periostitis tibial, o síndrome de estrés tibial medial, es un problema frecuente entre corredores y otros deportistas expuestos de forma repetida a impactos. Se caracteriza habitualmente por la aparición de dolor en la zona interna de la tibia durante o después de correr.
No todo dolor en la tibia es una periostitis. Antes de iniciar el tratamiento debemos valorar si estamos ante un síndrome de estrés tibial medial u otra causa de dolor de pierna, y conocer en qué fase se encuentra el problema.
El primer paso: saber qué está provocando tu dolor
Necesitamos conocer dónde se localiza el dolor, qué actividades lo provocan, cuánto tarda en aparecer, cómo responde la tibia a las cargas y qué factores han podido contribuir a que aparezca.
¿Por qué puede aparecer?
Debemos estudiar tanto tus características físicas como, especialmente, cómo has estado entrenando. Podemos valorar la movilidad del pie, tobillo, rodilla y cadera; la fuerza de toda la extremidad; la capacidad para producir y absorber fuerza; el salto y, cuando sea necesario, la técnica de carrera.
También necesitamos conocer tus cargas de entrenamiento: kilómetros semanales, ritmos, intensidad, superficies, desnivel, frecuencia y, sobre todo, cómo han progresado todas esas variables durante las semanas anteriores a la aparición del dolor.
En algunos deportistas también debemos prestar atención a alimentación, disponibilidad energética, descanso, salud hormonal y otros factores de salud general. Esto cobra especial importancia cuando existen factores compatibles con baja disponibilidad energética o RED-S.
¿Tengo que dejar de correr completamente?
En muchos casos de periostitis tibial será necesario realizar inicialmente una descarga de la carrera y de los impactos. Esto no significa dejar de correr sin más. La descarga tiene un propósito: disminuir temporalmente el estrés que recibe la tibia hasta que vuelva a estar preparada para tolerar progresivamente los impactos de la carrera.
Durante este periodo podemos seguir trabajando otras capacidades mediante ejercicio de fuerza y otras formas de entrenamiento que permitan mantener, dentro de lo posible, la capacidad cardiovascular y física del corredor.
A medida que los síntomas y la tolerancia de la tibia mejoran, comenzamos una reintroducción progresiva de los impactos y de la carrera, controlando variables como volumen, intensidad, frecuencia y respuesta posterior al entrenamiento.
No hablamos simplemente de dejar de correr, sino de modular las cargas con un objetivo y establecer criterios para saber cuándo y cómo volver a introducirlas.
¿Qué puede incluir el plan de recuperación?
- Trabajo de movilidad cuando exista alguna limitación relevante.
- Mejora de la fuerza del pie, tobillo, rodilla y cadera.
- Trabajo progresivo de salto, producción y absorción de fuerzas cuando corresponda.
- Revisión de la técnica de carrera cuando pueda ser relevante.
- Adaptación del volumen y la intensidad de carrera.
- Otras formas de entrenamiento para mantener capacidad cardiovascular y fuerza.
- Progresión planificada hasta recuperar los volúmenes habituales de entrenamiento.
La recuperación puede requerir tiempo, paciencia y compromiso, especialmente cuando el problema lleva meses de evolución. El objetivo es que durante ese proceso puedas mantener todo el entrenamiento que sea posible y disponer de un plan específico para volver progresivamente a correr sin dolor.
En Clínica Ekion trabajamos con corredores y triatletas ayudándoles a adaptar sus cargas de entrenamiento durante la recuperación de una lesión. Valoramos qué puede estar contribuyendo a tu dolor, tu fuerza y capacidad física y las cargas que estás realizando para establecer un programa individualizado de ejercicio y una progresión de la carrera.
Estamos en Navarro Reverter 10, en el centro de Valencia.
