Hernia discal lumbar o dolor lumbar: ¿puedo seguir entrenando en el gimnasio?

A día de hoy sabemos que el entrenamiento de fuerza puede ser un gran aliado en el tratamiento del dolor lumbar y en determinados casos de hernia discal lumbar. Pero que entrenar sea beneficioso no significa que cualquier ejercicio, carga o movimiento sea adecuado en cualquier momento.
Primero hay que saber qué movimientos toleras mejor
Dependiendo del tipo de dolor lumbar y de la fase de recuperación, algunos movimientos pueden resultar irritantes y otros aliviar los síntomas. Hay personas que toleran peor la flexión lumbar y mejor la extensión, y otras en las que ocurre lo contrario. También pueden influir los movimientos de rotación o inclinación lateral.
Aunque en muchos ejercicios de gimnasio intentemos mantener una posición estable, existen pequeñas variaciones de estos movimientos. Por eso, el primer paso es identificar qué movimientos y posiciones toleras bien, cuáles te alivian y cuáles aumentan los síntomas.
Por ejemplo, un press militar puede resultar poco tolerable en una fase muy irritable para una persona cuyo dolor aumenta con la extensión lumbar, mientras que otra persona puede tolerarlo de manera completamente diferente. Lo mismo ocurre con ejercicios como sentadilla o peso muerto: no son buenos o malos por sí mismos; dependerá de la persona, la fase, la carga y la respuesta posterior.
La fase de recuperación también importa
En una fase inicial, cuando existe mayor irritabilidad, puede ser útil seleccionar ejercicios de fuerza y trabajo cardiovascular que permitan controlar mejor la posición de la columna y la carga. A medida que mejora la tolerancia, pueden introducirse progresivamente ejercicios más convencionales del gimnasio y mayores demandas.
No solo importa cómo te encuentras durante el entrenamiento
También hay que observar la respuesta durante las horas posteriores y al día siguiente. Si un ejercicio o una determinada carga produce un aumento mantenido de los síntomas, habrá que revisar qué variable ha podido contribuir. De la misma manera, si determinados movimientos o cargas mejoran la tolerancia, podemos utilizarlos dentro del programa.
El objetivo no es dejar de entrenar por tener dolor lumbar, sino adaptar el entrenamiento para que forme parte de la recuperación cuando sea posible.
En Clínica Ekion podemos ayudarte a identificar qué tipo de entrenamiento de fuerza puede ser adecuado para ti y adaptar tu programa tanto si estás empezando como si ya tienes experiencia entrenando.
Estamos en Navarro Reverter 10, en el centro de Valencia.
